miércoles, 29 de diciembre de 2010

Saturada, nunca mejor visto. Sí, visto.




Son las 3.02 de la mañana. Acabo de terminar un reportaje, una noticia y una entrevista.

¿No se supone que el día 28 era el de los Santos Inocentes? Yo como una boba esperando un ¡Es broma, tienes el placer de volver a despertarte por la mañana, disfruta de tu día!

Sin gritos de bebés a las 6 de la mañana.
Sin el sonido de la aspiradora a las 9 cuando consigues dormirte.
Sin el ¡¡Levántate ya, nos vamos que es tarde!! a las 10'30 de la mañana.
Sin el malhumor que toda esa situación te ha generado para despertarte por la mañana.
Sin ajetreo mental de intentar organizarte el viaje que tienes en breves, viendo como metes ropa para 10 días en una maleta de mano. Teniendo en cuenta el dato indispensable de que soy mujer, dado que si fuera hombre lo tendría muy, pero que muy sencillo.
Sin ver como Ryanair quiere estafarme 40 euros por una maleta más grande.
Sin tener que ir a comprar con toda la familia trapo, estar con tu bicho-hermano y que se te caigan A TI, no a tu hermano pequeño, si no A TI, un pack de yogures de cristal en medio de toda la cola del Mercadona. 
Sin tener que oír a mi madre -¿Qué ha sido el niño? y tener que decirle entre las miradas comprometedoras de la gente que ha sido la torpe de su hija mayor.
Sin tener que pasarte el mediodía mirando los resultados del niño de navidad de toda la familia. (No pasaría nada si los números no fueran tan pequeños como pulgarcito y te dejaras los ojos en ellos)
Sin descansar ni un minuto, porque justo cuando piensas tener la tarde por lo menos más tranquila del universo, planeando por fin tu maleta, te dicen que las tres prácticas fundamentales para entregar, no son para el día 30, sino para ese mismo día, ¡¡¡¡¡Antes de las 9:30!!!!
Sin tener que pensar que esto es peor que la serie de 24, tic TAC, tic TAC, tic TAC.
Sin tener que pasarme toda la tarde haciendo malabarismos para que me de tiempo a todo.
Sin poder tirarme al sofá a comer galletas, donettes, pipas, patatas como el resto de la casa.
Sin discutir con tu hermana porque a ti te da más dinero "Papá Noel", intentando explicarle que de ese dinero no me quedo nada, por desgracia soy estudiante y todo va para el piso. OJALÁ ENANA, OJALÁ.
Sin tener los dedos como cubitos de hielo y el cerebro sin parar un minuto para descansar.
Sin renunciar a planes con tus amigas que no ves desde hace un siglo, sí un siglo o dos por "dejatodoparaúltimahora".
Sin tener que acostarme a las 4 para mañana levantarme a las 9 para ir al médico.
Sin pensar en todo lo que tengo que hacer en cuanto me levante. Mañana será peor. (¿Quién dijo lo de hay tiempo para todo? Dirección...)
Sin... ¡Poder quejarme!


Nada... Un día cualquiera.

Jud.
Sí, ya me acuesto.

1 comentario:

¿Qué es lo que aún no ha sido, que debe de ser, pero cuando lo sea, ya no lo será?