viernes, 11 de febrero de 2011

Pedazos de algo

La ironía le volvía loca. La chulería que desprendía por los poros de su piel se captaba a millones de años luz. Era su forma de mirar. Su forma de caminar, sus gestos. Como movía los labios para provocar. Era su forma de abrazar, de reír. Su manera de insinuarse sin palabras, de declararse con movimientos. De devorarse con los ojos, de alimentarse de sus pieles. La rabia convertida en pasión, la locura convertida en traición. Aumentando temperaturas, recorriendo constelaciones, dejando atrás ataduras. Cayendo en lo inevitable, tentando a la suerte. Quitando lo material, dejando lo esencial. Cuerpo a cuerpo. Mente a mente. Una lucha de egos en arenas movedizas. Corrían un peligro del que eran conscientes, sentir más de lo que el juego les permitía. Su juego. En el que ganar o perder sólo era cuestión de una pieza mal movida. Jaque.


Y lo sabía. Y lo sabían. Y les gustaba.