lunes, 7 de febrero de 2011

Nada nuevo

Qué poca solidaridad hay en el mundo. De bien común.
Luego la gente se queja y se mete con los inmigrantes, con los extranjeros.
Cuando son, los primeros, que ofrecen un asiento en el autobús.
Que te ayudan a subir una maleta, a bajar un carro. Que te piden permiso, te dan las gracias. Que te ceden el paso. Que te dan una sonrisa, los buenos días.
Mientras que los españoles, la educación cada vez la tienen más olvidada. Más escondida y la muestran a cuenta gotas, ¡y si eso!. Me parece vergonzoso, que un niño de unos 16 años sudamericano pueda ofrecer asiento a todas las señoras y no tan señoras del autobús cuando por fin consigue sentarse, y que los jóvenes españoles, encima que no lo hacen, sean unos maleducados que miran como si te estuvieran perdonando la vida. Más aprendizaje necesitan. Más firmeza.


Ya lo he dicho. Claro que existen excepciones como en todo. Y que hay de todo en el mundo. Pero cambiemos lo nuestro primero.