lunes, 27 de diciembre de 2010

Hay gente que pregunta ¿por qué? y otros ¿por qué no?

Yo soy a medias. Me declaro una pensativa nata. Una rayante profesional.
No tengo la capacidad de dejar mi cerebro en blanco, de decirle "Quieto parao' darling"
¿Nunca os ha pasado que intentáis dormir y vuestra cabeza justo en ese momento exacto tiene que ponerse a pensar en todas las cosas que te quedan por hacer, que has hecho...? "¿Ostras habré cerrado el agua?, creo que  tengo ganas de hacer pis, tengo hambre. Menudo capullo Pepito grillo, ¿y fulanita?, qué fuerte lo de amancio, ¿y qué voy a hacer mañana?, ¿qué me pongo?, seguro que llueve y se me arruina el plan, como no me duerma ya voy a tener un careto, a la próxima estudio más, tengo que entregar 2 trabajos, 3 prácticas, me quedan sólo 5 horas, 4,30h, 4h... ¡¡Duerme duerme duérmete narices!!"


Pues así es mi cabeza las 24 horas del día.
A veces  es divertido, puedo decir que nunca me aburro. Pero otras echaría de menos tener la capacidad de dejar archivados en rincones ocultos de mi cerebro tantas tonterías juntas.
Ser impulsiva el 98% de las veces.
Dejarse llevar.
Vivir. Que te falte el aliento. Que te lo quiten.
Arriesgarse. Ganar, perder. Divertirse.
Sin límites. Sólo el tuyo propio.
No dejar de hacer las cosas que quieres.
Que nadie te pare. Que nadie te imponga.
Nadie es eso, nadie.
Correr. Saltar. Nadar desnudos. 
Respirar en el pico de una montaña altísima. 
Sentirse libre.
Sentirse querido, amado. Sentirse feliz.
Sentirse acompañado. Sentirse fuerte, con ánimos.
Sentirse imparable, único, irremplazable.
Sentirte tú.
SENTIR.
Esa es la palabra.
Sentir que puedes comerte el mundo. Porque puedes.








Jud.
¡Con frío en los huesos!